Presentamos aquí varios testimonios para ubicar el acontecimiento del 5 de febrero de 1975.
Uno de ellos es un testimonio de un egresado de secundaria que se preparaba para su ingreso a la Universidad, en la Academia Preuniversitaria La Sorbona, en Miraflores, y que asistía normalmente a sus clases el miércoles 5 de febrero de 1975.
Nos da detalles sobre dicha protesta, y preliminarmente puede decirse que pese a que ya se había masacrado a la Guardia Civil en el local de Radio Patrulla del distrito de La Victoria, Lima, donde estaban atrincherados los policías huelguistas, Lima funcionaba con normalidad, lo que contradice ciertas afirmaciones sobre una conspiración política, ya que incluso la Embajada de EEUU, según el testimonio, tuvo protección de gringos ante eventual asalto de los protestantes.
El testimonio también da cuenta que los milicos disparaban a los protestantes y que, lógicamente, había muertos tirados en la calle.
Los otros complementan la mirada que dio dicho egresado de secundaria, incluyendo de un detenido de ese día, que estuvo en el cuartel de Radio Patrulla, ya que era Guardia Civil.
Hay que hacer si la salvedad de que en todo acontecimiento, estos tienen más aristas, independiente de lo que señalen los propios protagonistas de los hechos.

LOS TESTIMONIOS
I.
DANIEL GARCÍA SILVA
Gregorio, me ganaste por puesta de mano, la crónica sobre el 5 de febrero de 1975, en fin lo importante es compartir los recuerdos sobre esos acontecimientos.
Me parece que fue ayer y ya han pasado treinta y cuatro años.
En esa época mi hermano y yo estudiábamos en la Academia Preuniversitaria “La Sorbona”, Av. Arequipa N° 4469, Miraflores, nosotros vivíamos en el Rímac, por la Alameda de los Descalzos.
Era un día miércoles 5 de febrero de 1975, nos encontrábamos rindiendo una prueba de Razonamiento Matemático, cuando aproximadamente a las 11 de la mañana, el Subdirector ingresó al aula y nos comunicó, muy preocupado, que se suspendían las clases porque, en el centro de Lima, había disturbios muy graves con quema de ómnibus y saqueo de locales.
Dispusieron que los alumnos que vivían cerca podían retirase, el resto debíamos esperar que las cosas se calmaran.
Dos horas después, ordenaron el retiro de los alumnos. Imagínense, mi hermano tenía 16 años y yo 17, éramos dos chiquillos que vivíamos en el Rímac, y estábamos parados en la cuadra 44 de la Av. Arequipa, sin saber que hacer, teníamos que cruzar todo el centro de Lima, es decir meternos a la boca del lobo.
Decidimos comenzar a caminar, ya no había transporte público y la Av. Arequipa estaba desolada, a las cuatro cuadras de caminata un buen samaritano nos jalo en su carro hasta el Centro Comercial Risso.
Tuvimos que continuar nuestro recorrido y en el trayecto comentábamos con mi hermano sobre lo preocupada que estaría nuestra mamá, quisimos llamarla por teléfono pero no hallábamos ninguno, recuerden que es 1975, los celulares eran ciencia ficción y los teléfonos públicos escaseaban, no como ahora que encuentras dos o más cada cuadra.
Localizamos uno por el Estadio Nacional, nos dimos cuenta que las líneas telefónicas estaban cortadas, por lo menos en los teléfonos públicos.
En ese momento se me ocurrió lo que yo pensé era una gran idea, comenté con mi hermano que podíamos ir por el Jr. de La Unión “como es una calle angosta, seguro no hay problemas” le dije, que ingenuo, después nos enteramos que el dichoso jirón había sido uno de los más afectados.
bueno a la altura de la Av. 28 de Julio me di cuenta del error, entre la Av. Bolivia y el Paseo de la Republica había turbas quemando carros y gente mucha gente,
corrimos hacia la Av. Garcilaso de la Vega y avanzamos por ahí, cuando estábamos frente a la Embajada de Estados Unidos, por ese entonces quedaba en la esquina de Garcilaso con la Av. España (actualmente en ese edificio funciona un local de la Clínica Internacional), vimos que en la puerta se estaciona un ómnibus, no sé cómo apareció, bajaron e ingresaron al local no menos de treinta o cuarenta gringos, con aspecto de militares, todos llevando ametralladoras y chalecos antibalas puestos, me imagino que eran marines que iban para dar seguridad a su Embajada.
Luego, al cruzar la Av. España, vimos dos tanques y soldados a pie que avanzaban desde la Av. Alfonso Ugarte, nosotros no habíamos hecho nada pero igual corrimos junto con toda la gente, la situación no estaba para detalles.
En el trayecto por la Av. Garcilaso de la Vega, a veces corriendo, otras caminando, vimos turbas saqueando negocios, carros volteados quemándose, el Diario Correo y el recién construido Salón de Congresos del Centro Cívico incendiándose (este salón nunca llego a funcionar, lo quemaron antes de su inauguración) pero también había personas que, como nosotros, corrían asustados tratando de salir de ese infierno.
Así llegamos al cruce con la Av. Nicolás de Piérola (La Colmena), en ese lugar escuchamos ruidos de balas, al voltear vi algo que jamás olvidare, en la puerta del Edificio Ferrand, un grupo de gente (me imagino que saqueadores, por todas las cosas que estaban tiradas junto a ellos) trataba de ingresar a la fuerza y en medio de la Av. Garcilaso de la Vega se encontraban estacionadas dos tanquetas, desde ahí los soldados disparaban contra el grupo, fue terrible, hasta ahora no olvido los gritos y los cuerpos cayendo al piso.
Esto no lo leí, nadie me lo contó, lo vivimos, lo vimos mi hermano y yo.
Como comprenderán un espectáculo así asusta a cualquiera, hemos corrido por toda la Av. Tacna hasta cruzar el Puente Santa Rosa,
en el trayecto, lo mismo, carros volteados, negocios apedreados y saqueadores cargando lo que podían.
Llegamos a nuestra casa alrededor de las 4 pm.
Recuerdo que mi mamá estaba en la puerta, desesperada, cuando nos vio corrió hacia nosotros y nos abrazó llorando (ahora que tengo hijos la comprendo), así termino esta aventura.
Ahora con la serenidad que da el tiempo transcurrido, me queda claro que tanto mi hermano como yo fuimos testigos privilegiados de un día que hizo historia en el Perú.
En estos recuerdos, que comparto con Uds., no he querido analizar los motivos de la huelga policial ni lo que paso en el local de radiopatrulla (a propósito lo de los policías pidiendo ayuda a los vecinos es cierto, tengo familiares que vivían en la cuadra dos del Jr. Cangallo, a una cuadra del lugar y esa madrugada tres policías tocaron su puerta pidiendo que los escondan, por supuesto que así lo hicieron),
solo he querido contarles esta aventura, vivida por dos adolescentes, para que tengan una idea de primera mano, sobre lo que paso ese día en el centro de Lima.
En: https://arkivperu.com/5-de-febrero-de-1975/
II.
Lolo
Aun están fresco en mi memoria aquellos sucesos de 5 de febrero de 1975,
en aquellos años recién había terminado mi secundaria,
la noche anterior me entere que la policía había entrado en huelga, por la boca de un amigo mío que su padre pertenecía a la Marina y que por ese motivo se encontraba con orden de inamovilidad.
Yo tuve que ir al centro de Lima, para comprar unos repuestos de la cocina de mi mama que vendían en la Av. Alfonso Ugarte, llegué temprano a la tienda era alrededor de las 08.30 de la mañana.
Luego de comprar me dirigí por Wilson con dirección a la colmena a fin de tomar mi carro que me llevaría de regreso a mi casa en el Callao,
al llegar al cruce de Colmena con Tacna, recién pude ver que algo anormal sucedía,
a la altura de la Universidad Villarreal un grupo de manifestantes había tomado la pista central y al parecer estaban quemando llantas, pero luego ante mi sorpresa vi que atacaron un vehículo creo que colectivo al Callao y lo voltearon e incendiaron,
era la primera vez que veía un hecho así,
no había policías por ningún lado,
solo pude ver dos efectivos del ejército que se encontraban a la altura de lo que era la Academia La Sorbona, cuidando una radio que quedaba por allí,
me dirigí a la plaza San Martin Y ya los manifestantes eran muchos el pequeño grupo había crecido y se dirían hacia el cuartel de la policía en Cotabambas, pues decían que ese local era atacado por el ejército y que estaba en llamas,
como todo muchacho curioso seguí a la turba pero solo me quedé en el parque universitario, lugar desde el cual se podía distinguir humo negro con dirección a la Av. Grau por detrás del hospital obrero,
quise ir hacia allí, pero no dejaban pasar pues la gente corría hacia el parque diciendo que los tanques estaban disparando al pueblo, y matándolos en las calles,
eso me atemorizo y no sé cómo llegue hasta el parque Neptuno que está cerca al Sheraton.
de allí pude observar que a la altura de paseo Colon y Wilson una turba que al parecer eran policías incendio un vehículo, casi frente al local de Acción Popular.
empecé a correr pues se escucharon disparos y fui a esconderme por el puente peatonal que hay en el Sheraton, hasta que pasara la turba que se dirigía por Wilson hacia el centro
en ese momento vi como destruyeron las tiendas que había en el centro cívico para el lado de Wilson,
al salir de allí fui hasta el cruce de Bolivia con Wilson pensando que los revoltosos ya habían pasado y vi como dos soldados del ejército se defendían de la turba que atacaba el diario Correo, que estaba siendo incendiado y saqueado por las dos puertas principales y la puerta trasera que daba para Camaná.Sali con rumbo a Alfonso Ugarte y creo que camine hasta cerca de la Universidad de San Marcos, para conseguir movilidad para el Callao
ya era como las tres de la tarde.
III.
Luis Figueroa L.
Me aúno al recuerdo de ese fatídico día con mi testimonio.
Ese día de verano salí a encontrarme con mis amigos en la esquina de Yurúa con Pariacoto en Breña.
Había terminado mi secundaria y era mi primera vacación sin retorno al Colegio e íbamos a buscar información a las Academias de preparación Universitaria.
De repente notamos que el mercado de Chacra Colorada lucía diferente, puertas cerradas y los comerciantes no se alejaban de sus puestos. la respuesta a la incertidumbre llega con el chisme de barrio» saqueo» saqueo» era la palabra del día; están bajándose las rejas de la Zapatería Bata Rímac en la Av. Venezuela;
la curiosidad sin límite de la adolescencia nos lleva a mis amigos y a mí a ver qué sucedía y nuestros ojos veían como personas normales enloquecían corriendo con ropas, televisores, zapatos y todo lo que se pudiera tomar;
no sólo gente pobre era una locura colectiva,
vi como el dueño de origen japonés de un Bazar estaba pistola en mano defendiendo su local y como la gente decidía mejor atacar al vecino que estaba sin custodia y dejar las vitrinas vacías.
La fuerza que tomaban para echarse a la espalda refrigeradores, neveras, radiolas y correr prácticamente por el medio de la avenida era impresionante.
La curiosidad nos lleva hasta la Avenida Alfonso Ugarte y de allí a Wilson donde vimos como ardían las instalaciones del Correo y a una cuadra de distancia el Centro Cívico.
Era un cuadro dantesco, corrimos hacia el Cine Tauro para evitar un tumulto de agitadores
percibiendo que el peligro era total, ya estábamos enterados de que no había ´policía y que los soldados se harían cargo de restablecer el orden.
Ya eran la 1.30 pm y regresábamos de presenciar el infierno en que se convirtió la ciudad
cuando vimos lo peor; Scala Gigante ya había sido saqueado y las ventanas de vidrio estaban rotas en totalidad
cuando surge un muchacho de baja estatura con un paquete en la mano (nunca supimos qué contenía pero lo abrazaba con fuerza) se oculta tras una columna, ya las tanquetas del ejército rodeaban el local, el muchacho corre y se pega a una de las tanquetas para poder ir paralelo sin que lo vean y tomar la esquina para cruzar hacia el cine City Hall.
No se percata que un soldado que iba a pie ya lo había visto y le da la voz de alto…el muchacho comienza a correr y el soldado dispara al aire, no se detiene acelera, el soldado dispara una vez más al aire con fusil, el muchacho cruza raudamente la avenida Venezuela ya llegaba al cine cuando un segundo soldado lo ametralla sin piedad reventándolo prácticamente.
En ese momento la realidad tocó nuestra adolescencia con fuerza
corrimos y nos separamos,
pero allí no acabó la cosa,
corríamos por el Jr. Carhuaz paralelos a Venezuela tratando de llegar a la Iglesia Desamparados cuando vemos camiones con soldados dirigiéndose a la Av. Venezuela que era ya un caos.
Sólo recuerdo puertas y más puertas enrollables sobre veredas llenas de residuos de mercaderías;
ya estábamos en Jr. Aguarico cerca de la comisaría y aparece un camión con soldados disparando a quien se pusiera en el camino,
con mi amigo Juan Gutiérrez nos tiramos a la vereda y nos pegamos a la pared sólo escuchábamos los disparos pues no había adonde correr, testigo de ese día fueron los huecos que las balas dejaron en las paredes a pocos centímetros de nuestras cabezas.
Sin tener tempo para reponerse del susto llegamos a casa y seguimos los acontecimientos desde la azotea del edificio donde viví en quinto piso (en ese tiempo altura considerable en la zona) y podía divisar una Lima llena de humo sobre todo proveniente del Centro de la Ciudad,
parece mentira que desde ese punto llegaba a ver a ojo pelado el reloj Eddox de la Plaza San Martín, el letrero de Coca Cola en los altos del Pabellón Limatambo, El Luna Park en la Av. Colonial o Argentina, La Isla San Lorenzo, la torre del Aeropuerto y el guiño de sus luces (me entró la nostalgia).
En la noche el traqueteo de las ametralladoras una que otra bomba y un sabor a» y ahora qué».
Luego vino el toque de queda, sacabas la cabeza a la ventana y los soldados amenazaban con volártela no sé si alguien la perdió en estas circunstancias pero algunos relatos parecen decir que sí.
Las connotaciones políticas son importantes pero sólo quiero transmitir 35 años después de los acontecimientos lo que mis ojos vieron y mis oídos escucharon ya que en ese tiempo no teníamos celulares ni cámaras digitales para grabar los hechos.
Importante es mencionar que en los días posteriores se revisaron casas y callejones buscando mercadería robada, era interesante ver a muchos vecinos desesperados por dejar en la calle» sus enseres», muchos fueron detenidos.
Dios libre a nuestros descendientes de enfrentar situaciones como la descritas por quienes las hemos vivido.
Saludos al promotor de esta página y Viva el Perú con libertad de expresión y elección de sus gobernantes por siempre.Un servidor
IV
juan jap cueva Vargas
13 septiembre, 2010 at 1:56 pm
Muy interesante los comentarios, sobre este suceso de los acontecimientos del día 5 de febrero de 1975.,
el referido día es más recordado por los saqueos que la población civil de Lima realizo y la posterior intervención del Ejercito.,
pero …se han preguntado alguna vez que les estaba sucediendo a los que fuimos capturados en el patio interior de la 29 CGC.Radio Patrulla y luego trasladados al Cuartel de la Fuerza Aérea del Perú, en las Palmas/Surco.?…
Se han escrito muchas leyendas sobre el paro policial del 5 de febrero del 75.
Muchas personas entre ex policías así como personas civiles en más de las veces dicen su verdad. Tendrían que probar con documentos fehacientes y reales de sus comentarios.
Especialmente, los ex policías que pretenden erogarse de lideres.
En todo caso, el que hace el presente comentario es el Ex/Cabo de la GC. del Perú uno de los 550 detenidos en el citado cuartel, posteriormente denunciado al Consejo de Justicia Militar por participar en dicha Huelga Policial {revisar expediente}.
En honor a la verdad, muchos exageran la verdadera realidad de lo que paso, dentro del cuartel de la 29 CGC. unos suprimen acontecimientos reales por cuestiones políticas, otros aumentan y exageran, también por cuestiones políticas o por el simple anhelo de autocalificarse de ser supuestos lideres.
Lo cierto es que, ni el mismo Líder de ese entonces Sgto. GC. Cortegana Lude; a Julio, que no fue precisamente capturado junto con los 550, puede narrar con verdadero acierto de todo lo que paso esos días,
pues los acontecimientos para la realización de dicha huelga policial, comenzaron desde el día 03 de febrero, luego el 04, terminando la huelga el día 05 aproximadamente a las tres de la madrugada, cuando los tanques del Ejercito irrumpieron al interior del cuartel de la 29 CGC.por la puerta principal aplastando dos carros patrulleros que los pusimos como tranqueras para luego apuntarnos directamente a los que nos encontrábamos en el patio principal entonando el Himno Nacional y ordenando {el Oficial al Mando} que saliéramos todos, sin excepción y con las manos en la nuca, hacia el exterior del cuartel, en donde boca abajo y en el suelo esperábamos todos en fila india a los camiones porta tropas para que nos trasladen al cuartel L:as Palmas…..
eran las 05 de la madrugada de aquel histórico día para el suscrito, mientras las ametralladoras disparaban a diestra y siniestra, pero no como dicen algunos que hubo masacre, entonces nosotros no hubiéramos estado vivos.
Si hubo algunos muertos dentro de los policías, fueron por no acatar las ordenes impartidas debido a sus temores y o en otras circunstancias ajenas a la huelga….
ojo, ojito, ojo, que en todas partes se cuecen habas…no solamente fueron los civiles los que saqueaban, sino también oportunistas y traidores a las causas policiales que no apoyaron dicha huelga y aprovecharon en llevar agua para sus molinos.
Bueno señores, por ahora, colorín colorado el cuento se ha terminado.
Fraternalmente les saluda, Cabo GC.r. Juan Jap Cueva Vargas, activista disciplinado de las huelgas policiales del 5 de Febrero/75 y Huelga Policial del 25 de Mayo del 83 y Detonante Comandante en Jefe de la Huelga policial de los días 15/16/17 y 18 de Mayo de 1987/Presidente de la Comisión de Dialogo con el Gobierno de Alan García Pérez, de la citada Definitivamente huelga Policial.
Costo social>
Pasado al retiro por medida disciplinaria, denunciado, encarcelado, enjuiciado, sin pensión, sin embargo con honor y dignidad y la frente limpia por haber hecho TODO POR LOS DEMAS, sin desmerecer por supuesto a todos los participantes anónimos y lideres visibles como Sgto. Julio Cortegana Ludeña,
Sgto. GC. Enrique Palomino, Gdia GC. Presentación Santa María Salazar, Cabo GC. Oscar Pedraza Sierra, Gdia GC. Diego Maldonado y todos los que me acompañaron en la Comisión de Dialogo del 87. menos uno, por ser DESQUISIADO y FARZANTE.
Honor y Gloria a todas las mujeres esposas e hijas y madres de los colegas que participaron y apoyaron a dichas huelgas en forma frontal y decididas, sin ellas no hubiera sido posible el éxito de dichos acontecimientos.
Otro si…actualmente Secretario de DD.HH. de la FENAPOL.

V
david
Ese tristemente recordado 5 de octubre del 75,
fui testigo presencial, era adolescente,
estudiaba medicina en la Facultad de San Fernando,
como siempre llegábamos a clase a las 7.30 de la mañana,
pero fue un día en que por razones de los sucesos muchos alumnos y profesores no llegaban aun, y por noticias que traían muchos compañeros nos enteramos que había un levantamiento de la policía en radio patrulla.
La curiosidad fue mayor y con dos amigos más cercanos nos dirigimos a pie por la cercanía hacia la av. 28 de julio con dirección a radio patrulla, en la av. 28 julio
3 cuadras antes de radio patrulla, había un contingente del ejercito con tanques y personal a pie que lanzaban bombas lacrimógenas a una turba de personas de civil entre ellos policías y curiosos,
ante esta arremetida sorprendidos por este accionar teníamos que escapar lamentando haber y responsabilizándonos entre nosotros el de haber venido para encontrarnos en semejante situación.
A medida que corríamos para protegernos de los disparos fui testigo de cómo una bomba lacrimógena (un tubo metálico) disparado por escopeta, impacto con gran fuerza en la espalda de un muchacho de aprox. 17 años, quien corría al lado mío,
el impacto fuerte fue seguido de un grito desgarrador y cayó al piso,
trate de regresar para ayudarlo pero seguían los disparos
y a unos metros más me escondí para ver si se paraba el herido y por más que trataba de incorporarse no podía, veía como se arrastraba y pronto llegaron los del ejército, trataron de incorporarlo y no pudieron pararlo, como estudiante de medicina dije que el disparo del artefacto de metal había comprometido la medula espinal y había quedado parapléjico…
Asustado me perdí de mis amigos y me regresé a mi casa a pie,
vivía en Breña, y como no había carros, me fui a pie, sin antes pasar por toda la av. 28 de julio, Wilson,
fui testigo presencia del incendio de correo-ojo, del centro cívico,
la gente pasaba con cosas radios televisores, ropas etc., que habían saqueado de las tiendas del centro de lima,
pase por scala gigante de la av. Alfonso Ugarte
todo está en ruinas, lunas rotas, totalmente saqueada,
a eso de las 12 llegué a mi casa, y veía como salían gente del barrio y otros llegaban con cosas que habían saqueado,
llegando me puse a meditar que la curiosidad me podía haber costado caro, pues en muchos pasajes de mi recorrido pude haber sido herido por las fuerzas armadas ya que ellos disparaban sin medir consecuencias……
hasta ahora puedo recordar todos esos momentos vividos, momentos tristes de nuestra historia que espero nunca se repita…






