Tribunal Constitucional no pudo inconstitucionalizar esa ley, porque para ello se necesita de 5 votos (1).
Con dicha ley 31355 ya no existe el equilibrio de poderes, base de la democracia burguesa peruana que instauro la golpista Carta de 1993 (2).

En la Carta de 1993 se dio la prerrogativa de disolución del parlamento mediante el mecanismo de la cuestión de confianza, ante sabotajes parlamentarios con el cuento del control político, incumplimiento de la constitución, censuras e invitaciones a ministros o que el presidente tiene 7 acusaciones fiscales sustentadas en chismes de lobbystas y mafiosos- que se realiza con dudosa interpretación del art. 117) de la Carta de 1993 que nunca constitucionalista o Fiscal de la Nación dijo que era relativo desde 1993 hasta que llego Pedro Castillo al Gobierno con el voto popular-, etc.
La OEA debe pronunciarse sobre este ataque del Parlamento a la institucionalidad del poder ejecutivo, al que se suma lo que ha aprobado también el propio tribunal constitucional, que deformando la carta de 1993 dice que los parlamentarios si tienen iniciativa de gasto.
Es decir, el Parlamento y el Tribunal Constitucional son pro golpistas y la OEA debe definirlo.
Las clases dominantes al no poder controlar ya el Poder Ejecutivo, lo inutilizan con la dictadura parlamentaria, que, en el fondo, como sucede hoy con el Parlamento peruano, es el refugio de los intereses del gran capital minero, neoterrateniente, narcos, violadores de derechos humanos y corruptos.
Y lo inutilizan para que el Presidente y sus Ministros sean rehenes del Parlamento.
Sorprende si, que el Gobierno de Pedro Castillo tampoco ha realizado acto en defensa de sus fueros, como Poder Ejecutivo, ante esta dictadura parlamentaria avalada por el Tribunal Constitucional, que para eso fue elegido por el actual Parlamento corrupto y fascista.
Y, especialmente, a sabiendas que esa ley no es aún parte del bloque constitucional, como dice el constitucionalista José Saldaña (ver nota 1)
- Castillo capitula vergonzosamente, una vez más ante este avasallamiento parlamentario, como lo hizo cuando alegremente en su Mensaje del 28 de julio aprobó que un Presidente pueda ser investigado preliminarmente por la Fiscalía y ante esta acusación de traición a la patria que le ha realizado la semana anterior la subcomisión parlamentaria de acusaciones constitucionales.
Claro que su camino de capitulación lo inicio en su mensaje del 28 de julio del 2021 cuando asumió el cargo, abandonando las propuestas que hizo en su campaña electorera y en sus planes de Perú Libre y de la segunda vuelta, habiéndose incluso alineado al imperialismo yanqui.
Y por el cual su gobierno es neoliberal cholo.
La dictadura parlamentaria, que es una de las cartas del golpismo, avanza.
Y seria cuestión de días que la derecha golpista se desembarace de Pedro Castillo.
Lo paradójico es que lo está haciendo con la complicidad del mismo Pedro Castillo.
Notas
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